EL VIAJERO DEL TIEMPO

El Viajero del Tiempo siempre encontraba los mejores caminos. Las rutas que escogía en sus viajes por el Universo le llevaban al momento y lugar adecuados, ya fueran del pasado, presente o futuro.

Había otros viajeros, pero ninguno conseguía regresar a su tiempo exacto. Erraban el lugar, la dimensión o la época.

Cuando El Viajero se adelantaba a su tiempo, conseguía localizar en el futuro las soluciones a los problemas de su pueblo. Descubría los errores y a su regreso le contaba a su gente lo que ocurriría si tomaran esta o aquella decisión.

Su experiencia le hacía sabio. Sus viajes a través de los distintos Universos habían abierto su mente. Casi, casi era como un adivino, pero todo era fruto de su conocimiento.

Era un buscador nato. Encontraba tiempos perdidos y se los devolvía a sus dueños. Y si alguien necesitaba tiempo nuevo, El Viajero se lo proporcionaba para que pudiera hacer las cosas que realmente quería.

Era el viajero incansable. El que conocía todos los caminos y todos los tiempos